En cuanto a lo que dijo mi compañera Hannah, al primer vistazo, estuve de acuerdo. Por su cáracter urbano, la mayoría del tiempo es posible tal vez evitar los corrientes religiosos presentes en Guadalajara. Sin embargo, con más consideración, yo diría que el cáracter provincial de Guadalajara es aún más fuerte que su sentido urbano. Así que se manifiesta mucho un conservatismo y tradicionalismo que tiene lazos directos al catolocismo. Yo percibo este aspecto en cosas muy triviales y variadas, como por ejemplo cuando me he puesto shorts y ando en el camión para la escuela y siento que he cometido un grave error. Asocio esta sensación con el hecho de que hay reglas no tan dichas, pero todavía palpables, de como se debería vestir, como se puede adornar, como se debería portar. Para adquerir un empleo "decente" un jovén no debería tener un tatuaje o piercing dice el papel pegado en el despacho de empleo. Para entrar en una iglesia, una mujer debería estar cubriendo todo dice el papel pegado en la puerta. Mi novio dice que la sabiduría común es que una mujer decente debe caminar al lado más lejos de la calle y su novio afuera, o la connotación sería que él la está "vendiendo". Son anticuados, estos costumbres, pero todavía sirven como restricciones y yo siento menos libre en Guadalajara.
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Se manifiestan estas tendencias a las que yo distingo como indirectamente religiosas en póliticas así como tiene las Farmacias Guadalajara (que tiene como su logotipo el catedral del centro con sus cruces) de no poner los anticonceptivos a la vista de los clientes; hay que pedirlos primero para que te traigan del sótano o de quien sabe donde los tienen. Pero en la esfera política la influencia de la iglesia es aún más fuerte. Se nota en las leyes, por ejemplo en que el aborto es prohibido en toda la república excepto en la capital. Y también en las prioridades de los póliticos; sobre todo del partido PAN que casi tiene su propio culto de religiosidad. El escándalo últimamente es la maniobra tan ofensiva del gobernador de Jalisco "Emilio" de querer donar 90 millones de pesos de dinero público para construir una nueva basílica aqui en Guadalajara en honor de los "martires" de la guerra cristiada. Para qué? preguntan muchos que han ido al comité de derechos humanos para registrar una queja. Para que más mujeres indígenas y sus niños tienen lugar donde sentarse y pedir limosna? En vez de invertir en las comunidades aqui en Jalisco sufriendo de tanta miseria. Este escándalo contemporáneo afirma las nociones más generales de que México es un país con raíces demasiado religiosas. Y la llegada de un nuevo partido político por fin al poder no significa una ruptura hacia adelante, sino en preferencia por esas "buenas costumbres" del catolocismo y del pasado.
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ah soy Emma Friedland :)
Emma, tu comentario me parece extremadamente interesante e ilustrativo de la realidad religiosa que se puede encontrar en México. Me gustaría comentar acerca de algunos alcances que haces, por ejemplo, el de religión y política, unión que se puede ver es aún bastante fuerte en varios de los países de la región, incluyendo por supuesto México. El ejemplo que das de las intenciones del nuevo gobernador de Jalisco para construir una nueva basílica, desde mi personal punto de vista, demuestra no sólo la relación estrecha que históricamente ha existido entre ambas esferas, lo cual como resulta lógico era aún más evidente varias décadas atrás. Al respecto también podemos ver el uso político que se puede hacer de una medida que se identifica con la religión, como una forma de lograr una cercanía e identidad con la ciudadanía, cuyo número es mayoritariamente católico. Creo que el tema puede relacionarse en cierta medida con las profundas raíces católicas de México, pero en situaciones como ésta se evidencia además la gratificación política que se puede desprender de ello. Yo muchas veces me hago la misma pregunta que te haces tú Emma, por qué no destina ese dinero para combatir problemas sociales muy serios.